domingo, 1 de noviembre de 2009

Las segundas partes son buenas


El tesoro que no ves, la inocencia que no ves, los milagros que van a estar de tu lado CUANDO COMIENCES A CREER…

“Más allá de las cosas que se dicen, los únicos que les ganamos a Unión y San Martín de San Juan fuimos nosotros” (dixit Bianco post partido en el Nacional de sábado 31 de octubre)
*Cuáles serán las cosas que se dicen, cuáles serán los fantasmas que ve Bianco, a quién o quiénes se refirió. Incomprobable y de difícil comprobación empírica sus dichos. No así el final de la frase: 6 de seis cada vez que un puntero pisó el Centenario.

“Cuando nos animamos, lo ganamos”. Facundo Sava.

“No se puede jugar tan mal como en el primer tiempo” Ribonetto tras la victoria frente a Unión.

Prácticamente Quilmes atraviesa el 33 por ciento del campeonato, la primera docena de encuentros con 20 puntos, a cuatro de la punta, del nuevamente puntero, San Martín de San Juan, a quien el Cervecero venció en su estadio.

Bipolaridad, Ataques de Pánico, enfermedades modernas que van de la mano de una nueva sociedad consumista que necesita lo distinto, cuasi revolucionario. Casi no participas de la media que sufre lo que antes denominábamos julepe o loco lindo (un día está contento y al toque de mal humor). Síndromes de este Quilmes, de primeros tiempos, de complementos. De eso se habla en el café del fútbol, en el cual todos sabemos mas que el otro, al que ni por puta escuchamos que es lo que dice, solo queremos que se oiga lo nuestro.

El debut con Boca Unidos de Corrientes, la Cenicienta de la categoría, tuvo la rúbrica de Bianco, se vio parte del team que intentó perfeccionar el coach durante la extensa pretemporada. Una marca registrada que no funcionó con Plante y Olivares por las bandas. Con Leopoldo Gutiérrez sumando sus primeros minutos. Sabor a nada.

Con Deportivo Merlo, otro recientemente ascendido, comenzó a escribirse una historia de puntos con sabor a individualidades (golazo de tiro libre de Di Gregorio), poco juego asociado y un 4-4-2 que no gustaba. En el segundo tiempo, con un campo de juego de plaza abandonada, Bianco dibujó un 3-4-1-2 con Matías Córdoba tomando las riendas del equipo, algo que no había logrado Miguel López como volante por derecha en el inicio del partido.

Frente a Aldosivi, la máxima expresión de fútbol en 70 minutos, Quilmes comenzó a aferrarse a una chapa de líder escoltada en la sensatez y en el equilibrio de los fondistas. Un espejismo llegó a decir Bianco un tiempo más tarde. Ese Quilmes vistió de 3-4-1-2 con sorpresas porque a pesar de su gol, el Tano no formó parte del equipo y Chaucha mantuvo a Miguel López como enlace no como volante externo.
Siete de nueve validaban la calculadora, pero con nuevo partido en el Centenario, esta vez frente a Gimnasia de Jujuy, la ecuación comenzaría a cerrar lógica con diez de doce. Mismo esquema distinto resultado. El equipo no funcionó, en parte, por la valía de un equipo experimentado como el de Arzubialde. El empate en cero terminó siendo justo.

Tres de cinco no es una sumatoria de puntos sino de volantes para enfrentar a Rafaela. Un 3-1-4-2 con Sava y Carrasco de puntas, solitarios. Así y todo, con poco agrado popular aunque al menos para quien escribe, un par de llegadas de piernas frente a manos podrían haber ayudado al Chaucha. El primer cimbronazo con la gente; al hincha no le pareció correcta la ubicación del trío guzmán-mesa-cerro. El ingreso de Miguel López en el complemento trocó el esquema al ya clásico 3-4-1-2-. Un refresh para los delanteros, pero llegó con demora el tren. Gigli se había subido una estación antes. Primera derrota en el torneo.

Shampoo. No el boliche de faldas cortas y mujeres rápidas, sino el de la cabeza. Bianco comenzó a perfeccionar sus dibujos en el segundo tiempo. Había como una inyeccion de adrenalina y un cambio de actitud evidente. Por eso bajó al puntero Sanjuanino. Mantuvo el 3-4-1-2 y fue punzante con Lentini (Sava engripado no jugó), quien de no ser considerado saltó directamente a la titularidad ¿para no dejarla nunca mas? Gol de goleador, con olfato: Cerro-López-Lentini. La boca llena de gol para sumar nuevamente de a tres. 1-0 y a cobrar.

El viaje entresemana a Bahía Blanca se mostró como una de las paradas más difíciles de Bianco. Cancha chica, con Delorte “jugando en el patio de su casa”, en un recinto que más allá del 3-0 del torneo pasado, siempre se mostró complicado. 3-4-1-2 con el madrugador gol de Lentini-Mosset-Tombolini a los 11 segundos. Horrible inicio de partido. Con un gol a favor desde el vamos, los de Bianco no pudieron capitalizar eso como algo positivo, todo lo contrario, fue presión. En el complemento y tras el empate sobre el final de la primera etapa, Quilmes cambió para cambiar. Otra actitud, otra cara, Lentini taco y asistencia para Carrasco. Ya era la tercera foto del ex Pincha en dos partidos. El 2-1 era justo, Quilmes había demostrado que lograba en el complemento aquello que no podía plasmar desde el arranque. La expulsión de Cerro terminó arrinconando a Quilmes y el bombazo de Rolle fue la daga dolorosa de un 2-2 con sabor a poco.

Los problemas internos, algunas discusiones entre jugadores y cuerpo técnico, la intromisión de la comisión de fútbol, los ida y vuelta radiales entre dirigentes y jugadores convulsionaron a un equipo que no levantaba cabeza, pero que se había armado para pelear arriba. Así llegó All Boys a la cancha de Quilmes, con la renuncia de Romero, su entrenador, en un sobre de papel madera. En el Sur todo era tranquilidad a raíz de una semana de cuatro sobre seis en dos partidos con sabor a chivo. La fisonomía era la misma, aunque con Corvalán jugando como stopper por izquierda. La apuesta no salió, y Quilmes pagó el juego de papi fútbol de un criticado Chino Zárate. Fue la imagen más deslucida del Cervecero, sin pasajes de fútbol con una anarquía que le sacó chapa a la inteligencia. Lentini vio los 90 minutos desde el banco. Primera decisión errónea de Bianco. El más influyente en los últimos 180 no formaba parte del equipo. Le renovaron el crédito a Sava tras dos ausencias. Obediencia debida…

Ante Italiano se sumó de a tres con otro gesto individual. Un equipo timorato, que no la pasó mal pero que deambuló por la cancha. Solo un bombazo de 30 metros de Diego Cardozo rompió el letargo. Quilmes se trajo demasiado de Ezeiza. Bianco dio lugar al 4-4-2 para ponerse la remera blanca, la que combina con todo. Había que volver a la victoria para redireccionar y siempre tras una derrota hay que sumar, aunque entendiendo ciertos puntos. La lesión de Corvalán le abría un lugar a Di Gregorio.

Bianco entendió que el mejor planteo era ser precavido ante el 4-4-1-1 de Boneto. Instituto, con un esquema que parecía conservador, soltó todas las naves en ofensiva. Con Román Díaz al poder escoltado por Zarate Zapata Rosales. El quilombo que armó el zurdo en 20 metros fue tal que pagó los dos goles el Di Gregorio que al segundo tiempo no salió. Lo ganaron Lentini y Tripodi. De una punta a la otra. Uno para evitar, el otro para inflar la red. Cabezazo al gol tras centro del Tano e infracción en el área para que Ribonetto traduzca en gol. En el complemento Bianco volvió al 3-4-1-2 con una imagen más alentadora de Quilmes. El empate terminó siendo más que justo, en parte, por los horrores del juez Alejandro.SA.

Clásico empate, un tiempo para cada uno. Nuevamente los segundos tiempos revalidaron la fórmula de Quilmes, una nueva acción individual propinó el empate. Este vez fue Mesa Sánchez, quien jugó en el lugar de Gúzman, otrora, indiscutido para Bianco. Pudo ganarlo Quilmes, pero no supo cómo. Pudo perderlo, pero a Defensa le pesó la chapa de candidato. Un nuevo 4-4-2 forzado, con pocas ideas. Una nueva el rival llevó a Quilmes a jugar el partido más cómodo. A esta altura es sintomático el hecho de acordarse 45 minutos después cómo y a qué jugar.

Lo de Unión fue la bisagra más importante del Cervecero y de Bianco en este primera docena de partidos. La gente no se termina de enganchar con el equipo y la falta de autocrítica de los players y el entrenador terminan incomodando al hincha. El 4-4-2 terminó siendo el resultante de todo aquello que el cervecero puede mostrar como malo, como efecto nocivo. No sirve, no suma, es un complejo de inferioridad. Bianco parece no entender el mensaje de lo que significa Quilmes para los rivales. Un única jugada de gol en 45 minutos que da un promedio de… Claro. Convicción se le pide al entrenador, aquella que había encontrado. Lo que se tradujo en un 3-4-3 vertiginoso, opresivo, ofensivo, que lastima. Así Quilmes pasó por arriba a un timorato Unión, que no supo chapear la punta. Padeció los males de Quilmes. Los que ya conté. Ojo Bianco que en esta ruleta le dio pleno al Colorado el 18, pero si no acierta ni arriesga, puede ser bancarrota.

“El problema es que en los primeros tiempos no metemos goles. Hoy pegó una en el palo y hubo otras. Después nos convirtieron de pelota parada y hay que remar de atrás. Lo que no se puede negar a este equipo es la entrega y la garra, porque siempre que fue abajo, se levanto”

“La ansiedad de la gente no es buena para el equipo”. El gol de Carrasco para el transitorio 1-1 llegó tras 80 minutos. ¿Qué quiso decir Bianco con esto?

“Me voy conforme, porque cuando uno enfrenta a estos rivales y las cosas no salen a lo mejor uno se desespera y lo termina perdiendo. Intentamos buscar el triunfo y no nos desesperamos y en llegadas estuvimos muy parejos".Estos partidos sirven para saber dónde uno está parado como equipo, saber cómo reacciona en los momentos difíciles y creo que lo hizo bien, tras el empate en cero ante Gimnasia de Jujuy.

“En el segundo tiempo creo que lo corregimos con los tres en el fondo y emparejamos mucho más la mitad de la cancha”, justificó el empate en Bahía. Tuvo el primer indicio de cómo debían jugar sus equipos. Y le agregó “nosotros en el primer tiempo no jugamos bien y Olimpo nos manejó la pelota. Por eso digo que en el segundo tiempo la historia cambió y eso fue gracias a que nosotros salimos decididos a jugar más arriba".

“La idea era atacarlos por todos lados. La gente puede manifestar su disconformismo pero Quilmes jugó con enganche, con dos puntas, con tres en el fondo e hicimos todo lo posible para ganar. No comparto que digan que el equipo no salió a ganar, salimos a ganar desde el dibujo táctico y desde los jugadores que hubo en cancha. Después sí estuvimos desprolijos, podemos coincidir, pero en situaciones tuvimos más nosotros que ellos",
¿Qué se le puede achacar al equipo? Si corrió y metió todo el partido, intentó y desbordamos por izquierda no menos de diez veces y por el lado de Seri también lo hicimos. Todos juegan con la ansiedad de Quilmes y a veces la gente se la traslada a los jugadores”, fueron las desafortunadas frases explicándole al hincha cómo debía pensar tras la derrota de local ante All Boys.

Y nuevamente el regreso a las fuentes que le dieron resultado: “Nos faltó solidez, el equipo fue largo en el primer tiempo pero en el segundo tiempo cuando ellos jugaron con línea de tres se emparejó”.

Hoy cuanta gente, hoy desconfía de vos… Igual que ayer no estoy, igual que ayer me voy, soñando, esperando un milagro de vos…

domingo, 18 de octubre de 2009

Que paquete...


A este Quilmes le esta faltando el efecto bizcocho de grasa, ese efecto que te produce que al comer uno te devores todo el paquete, que puede ser de 200 gramos o de medio kilo. Da lo mismo, cuando hincaste la mano en la bolsa sabes que hasta que el último no haya entrado en tu boca, nada cuenta. Transpolado al fútbol que practica La Holanda del 74, versión remera blanca o azul, versión jugadores propios, versión coach, la plata no da ni para el paquete. Primer avance, vamos a por todo, pero no, a veces porque no hay una primera vez o por que las líneas se quedan con sed tras el primer bocado de ese bizcocho con alo de saciedad. No hay contagio, no hay ataque, no hay dolor, comentó alguna vez Marcelo Bielsa. La alternativa del ganar a cualquier modo trae como colación que ante este tipo de circunstancias como lo es empatar frente a un candidato como Instituto, mezquino de goles pero con una idea táctica precisa, la resultante sea una producción que no empalague al hincha. Es más, que lo deje vacío tras diez fechas jugadas. Quilmes ha perdido la solidez defensiva, factotum principal de Bianco. El sábado fue una invitación al juego de un crack como Román Díaz. Crack con todas las letras, por más plástico que sangre que lleve en su cuerpo. Bueno, en ese desbarajuste, Di Gregorio pagó desconcierto por vestuario y los segundos 45 minutos los vio desde el banco. Adentro Miguel López para buscar sociedades. La AFIP esta cerrada, no era día de inscripción. Nada. Y Bianco paga con sus errores los puntos perdidos porque el doble cinco (que los dos volantes que elija jueguen tres partidos seguidos) ha perdido la señal, el GPS no funciona. No hay corte ni tampoco bolas rápidas. Se hace lento el juego por ese sector. Como un letargo. Quilmes depende entonces de arrestos individuales para ganar los partidos y entonces así comienza la descripción de los puntos obtenidos hasta el momento: frente a Merlo un hermoso tiro libre de Di Gregorio. Lo mismo que ante Italiano con el bombazo desde 30 metros de Diego Cardozo. En Bahía hubo una gran producción en la segunda mitad, lo mismo que frente a San Juan, con Lentini como protagonista en la foto de los tres goles. Un cúmulo de situaciones individuales para sumar. Lo mismo que ante Instituto en el mejor partido de Lentini con la convicción de que se podía ganar. Y con un Tripodi evitando todo. El único partido de alto valor de bolas bien jugadas fue ante Aldosivi. Enorme producción colectiva con un 2-0 que le quedó chico al partido. La resultante es más que obvia entonces, pero este Quilmes del presente está lejos de poder comprar el paquete. Porque Seri es el mejor lateral derecho que ha encontrado Bianco, no siente que tiene la libertad para trepar. Entonces parecerse a Jota Jota López le queda a KM. No hay un volante que llegue hasta el fondo y meta un centro con rosca. No hay vértigo en ofensiva, desequilibrio que le permita al equipo tentar al hincha. Quizá la inclusión de Sava para acompañar a Lentini sea una alternativa potable, por esto de que el Colorado hace perfecto el trabajo de aguantar y jugar de espaldas, pero llegue dos segundos tarde a la culminación de la jugada. Porque si nos aferramos a lo que pueda dar un segundo punta en su función de desequilibrio, hoy tanto Carrasco como Narvay lejos están de poder cumplirla.
Debe ser un momento de autocrítica y de entender que Quilmes avanza en bloque, sin picardía y todo lo transforma en previsible. Pero los 16 puntos avalan al entrenador y los jugadores. Pero la conformidad un día se acaba y si solo te conformas con dos biscochos y no vas por todo el paquete, a Italiano (último y desahuciado) le ganas pero frente a un rival serio, solo le robas un empate (por obra y gracia de Savino).

lunes, 12 de octubre de 2009

Otro dolor para Berlusconi


Siempre tras una derrota lo que debe venir es una victoria o como mínimo, un empate. Después se analiza el cómo y los porqué, pero las conjeturas de lo que se ha jugado siempre se digieren mejor con tres puntos en el bolsillo. Más si a eso se le suma la trágica semana, con la intolerancia del hincha, con la propuesta de cientos de fanáticos de terminar a lo Bonzo, tras la emboscada a un grupo de jugadores para hacerles saber su disconformismo, luego de que le rompieron los vehículos a integrantes del cuerpo técnico... No, eso no paso, por suerte y porque es inconducente la violencia en todo sentido de la vida. Pero algunas frases que resonaron durante la previa al cotejo frente a Italiano tuvieron ese tinte. Casi beligerante. Bueno, no tienen idea de lo que es un hincha caliente entonces, porque hace tiempo que el fanático Cervecero no tiene ese tipo de actitudes. Porque los gigantes están dormidos, casi que lo miran con indiferencia y en ese combo, el simpatizante ha ido perdido la ilusión y va por inercia al Centenario. Porque no le ofrecen nada, demasiada desilusión. Pero queda bien a la hora de los justificativos endilgarle males a los hinchas, porque ya es un costumbrismo. En ese clima, espeso para muchos, de relajo para otros, ya acostumbrados a los masasos, Quilmes solamente le ganó a Sportivo Italiano. Un deslucido equipo que justifica en varios jugadores su lugar en la tabla -último- pero que con Britoz a la cabeza atesora el milagro. Solo eso. Bueno, los de Bianco sumaron de a tres ante este plantel, para desgracia de este fútbol resultadista que pone a Cachin Blanco en la cornisa, otrora forjador de un team campeón que se paseo por la Primera B,. Estos torneos come técnicos también incluyen a Bianco, y con los buitres oliendo carne, la salida en caso de derrota era casi un hecho. Pero por suerte, este proyecto se avaló en el resultado, en los 15 puntos que suma el Cervecero y en la predisposición de José María al laburo. Eso parece que no se negocia. Pero puertas adentro, Chaucha hay que cambiar, el equipo necesita de sonrisas, de idea de juego, de convicción, de que el nueve sea el nueve. De que a Cardozo le digan, usted zurdo anímese por la banda, hágala suya. De que el par del centrales sea el mismo, que se conozcan los gustos, que sepan el nombre de sus hermanos, de que sean GPS en caso de estar perdidos. La identidad se hará primero en pequeñas sociedades, pero basta ya de pruebas cuando han pasado tres meses del armado del plantel. Bueno, Quilmes es una conjunción de partituras que tocan distintas melodías. Que algún día suenan lindo (nunca perfecto) y en otras oportunidades, aturden al mas sordo. Creo que falta convicción, la misma que tiene Berlusconi para creer que a los 70 aún es sexy...

sábado, 10 de octubre de 2009

Obediencia debida ¿Punto final?


¿Cuál es la génesis del rumor? ¿Por qué motivo se magnifican? ¿Cuál es la importancia que se le puede atribuir? Demasiados interrogantes, claro. Lo que nunca podrá negociarse es que una vez que se ha instalado, difícilmente será no mirarlo al menos de reojo. Desde allí se elaborarán teorías de las mas variadas gamas, pero quizá el principal motivo se ha cumplido: está entre nosotros.
“Te arma el equipo Meiszner”
“Presentó la renuncia en el vestuario”
Y ahora, como se avanza cuando dos tamañas oraciones quieren manchar el palmares de un técnico con pedigree que además tiene pergaminos de eximio volante. Difícil continuar tras las oraciones que calan hondo en los ánimos, que generan olas difícil de surfear. Allí está José María Bianco, intentando ser un surfeador de avalanchas. No hay que hacer una lectura apocalíptica de este nuevo convite tras ocho fechas. No sería lo
conveniente tras cumplimentarse solo dos pares de poquer de partidos: cinco de local y tres como visitante. Hasta el momento, tras la derrota en el centenaria frente a un alicaído All Boys, Quilmes suma 12 puntos, poco para un candidato de fierro. Este Quilmes de docena ha involucionado en los últimos encuentros, está anoréxico de fútbol, proscripto en la creación. No se trata de cacique s y de indios, sino que la cuestión
parece ser difícil porque se remonta a que los genios de los pies descalzos, no aparecen. Bianco había encontrado en el 4-4-2 de la pretemporada todo el equilibrio de un equipo de… Bianco. Pero le faltaba sonrisa. No era un team de conejo, de galera. En la búsqueda de la varita mágica, se desarticuló todo lo conseguido. Apocalíptico de bola bien jugada, el Cervecero manda a sus delanteros a un embudo tedioso, que exaspera hasta al más calmado.

Han denominado algo que se llama pandemia cervecera, un lugar a donde van a terminar aquellos que no han cumplido con las expectativas del hincha y de claro, los dirigentes. Ha ido in crescendo el numero de afectados, y ya hay muchos que le atribuyen esa ruta a algunos integrantes a algunos integrantes del plantel que eligió José María Bianco. Es difícil pensar que un equipo que está armado desde mediados de agosto aún no ha constituido una estructura sólida, basada en ciertos estamentos futboleros que deberían tener la precisión del comienzo del preámbulo. Pero no. Quilmes está limitado en su vocación de búsqueda, de empalagar al hincha y el entrenador, con el mote de cagón sobre sus espaldas, entiende que poner ocho jugadores mirando al arquero rival no logrará cambiar el pensamiento del hincha, que en muchas ocasiones no está formado en el raciocinio. Pero Bianco deberá caminar desde ahora con esa cruz que sangra y será dificultoso no mancharse con las gotas. Porque la gente pide sangre cuando algo no le gusta. Bueno, ellos han sentado postura con el cantito hiriente del final del match en la perdida en uno ante All Boys

Sava o Lentini, Mesa Sanchez o Kalinki; 4 nombres para un polémica de cafetín aunque su raíz haya sido el vestuario local del estadio Centenario. Persona influyente Meiszner en estos últimos meses en su relación Estado-AFA, ni que hablar en el mundo Quilmes, su primera casa. Quién piensa que el ex Presidente de la institución no puede haber ejercido presión para que el pensamiento de Bianco haya cambiado en un par de horas. Kali y Lentini prensentes en el primer equipo en las dos practicas de fútbol. ¿Feliz domingo? No. Chau Domingo. Afuera y adentro Mesa Sanchez, los dos saltos de calidad en la previa, a la hora en que Viamonte explota de fútbol. Esto no va en detrimento de los últimos, sino que este juego se vale por los momentos, y el presente del primer par era más fructifero que de la dupla que desató la polémica.
Habrá que creerle a la canción “son rumores, son rumores”.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Es solo una cuestión de actitud


¿Ser o no ser? Tan banal como antiguo. Casi una frase que se ha depositado en los grandes escritos como un lugar común. Tácitamente se ha pedido que se extraiga verdaderamente de cualquier manuscrito. Pero Shakespeare (obviamente) no pudo haberle errado del todo a la cuestión. Porque definitivamente esa dicotomía es lo que te transforma en protagonista. Que palabra trillada, cargada de un histrionismo futbolero que invita por lo menos al análisis cuando se la requiere. Y siempre que se hable de Quilmes en el Nacional B, aparecerá en todas sus versiones y será requerida por el hincha. Afuera o en el Centenario, nada importa si el final no lo ve feliz al conjunto conducido en estas circunstancias por José María Bianco. Que no es un dato menor, porque definitivamente el entrenador va de la mano del preconcepto de hombre que no arriesga. Un prejuicio tan cafeteril como respetado, pero que no puede escindirse de las nuevas líneas de teléfonos transformadas en esquemas que delimitan cuán macho sos: 3-1-4-2, 4-4-2 o 3-4-1-2, dibujos que ha utilizado desde el vamos el Chaucha. Con los tres ha obtenido resultados que se entrecruzaron, coincidentes. El tema pasa por el arriesgue, por la esencia que extractó en ese match. El empate de Bahía pudo ser victoria, fue con enlace definido, con una dupla aceptada por el clamor popular. La derrota en Rafaela, con piernas de entrecruce en el medio, con poco lugar para la finta fue casi inquisitoria. Allí todos los cartuchos apuntados por lo que se creyó que nunca pudo haber sido tres puntos con el a priori esquema conservador. Paradojicamente, frente a los santafesinos me ha quedado el sabor de que salvo la bella suerte que viene acompañando a Gigli, Rafaela no hubiese encontrado nunca el desnivel. Quilmes tuvo más chances de gol incluso ante los de Trullet que frente a Olimpo me atrevería a decir. Aunque lo que se pone de manifiesto es la actitud y ese item, en el segundo tiempo ante el Aurinegro, mostró gestos de grandeza. Pero, en el medio de esta trifulca actitudinal, la vuelta del creador definido ante los de San Juan fue ese refresh de paladar con el “viste que no era tan difícil”. El inmediato empate en Bahía, con expulsión de Cerro y el reacomodamiento de dos poker de jugadores por línea y un solitario Gutiérrez tuvieron un tinte distinto. Sustentado en… Dos goles, en el feeling de dos viejos conocidos como Carrasco y Lentini, en un buen complemento. Pero con empate al fin y al cabo. Aunque la impresión fue otra, claro. Había enganche. Quilmes me gustó menos que en otras ocasiones, no entendí a qué jugó en el primer tiempo, con la plusvalía de un gol desde el lobby del hotel y el consecuente desmembre mental del rival. Quilmes no supo jugar con esa ventaja. Ventaja enorme en este fútbol difícil. Sí, claro, hay un rival, que encima es local, pero quedó sabor a poco. A que ese primer tiempo daba para otra cosa. No pudo trasformar el protagonismo implícito del local en energía negativa. De ahí que Olimpo llegó finalmente al empate tras buscarlo con ansias desde los pies de Rolle y Concistre, y la cabeza del faro Delorte. Unos gritos de Bianco envalentonaron a la tropa que en el complemento mostró la actitud requerida, la que hubiese incrementado la canasta en el inicio y trocado las canas blancas de Omar De Felipe por verdes. Pero no, ya era tarde más allá del enorme paisaje del gol en dos toques de Lentini y Carrasco, quien sin filtro aviso que al bulto no define. Cuánta razón, exquisito beso a la red del palo más lejano del afable Tombolini. Rolle duplicó, esta vez con un exquisito remate desde afuera del área. La carabela de Shakespeare no habla, solo la mente recupera instantáneamente esa frase que aturde entre ¿ser o no ser? La cuestión tiene respuesta en los viejos libros adoradores de polvo no en las modernas normas. A Quilmes le falta el convencimiento del protagonismo tácito que la historia le demanda en cada partido que juegue en la segunda categoría del fútbol vernáculo. Sería una verdadera novela trágica no darse cuenta de ésto cuando hay tanta linda pluma para escribir bellos poemas. ¿Ser o no ser? Lo bueno es entender que tampoco es una publicidad de yogurt con poca azúcar, sino una cuestión de actitud, como dice Fito.

sábado, 26 de septiembre de 2009

King Gol


Los nenes siempre tienen una única galletita para jugar, las madres nunca se las reemplazan. La sacan a pasear, la someten a una autopsia antes de ser devorada. Solo una, no hay mas, pero vaya si dura. Al 9 le dan una, pero con ella debe durar, o mejor dicho, hacerla durar. King Kong. Un milimétrico pase, una estocada de las deliciosas, la puerta del señor López, la puerta a la victoria. Ramón Lentini, San Ramón del área, y ese único bocado para embucharse al puntero, para bajarlo, para deleitar a la gente, para empalagar a la masa. Quilmes, en nueva posición expectante, derruyendo el Apocalipsis, el deportivo ganar siempre. Con la paciencia en breve exposición de robarle cartel a la locura, Quilmes fue. Lo que Bianco vio, no lo vio Hrabina. Lo que ayer me mato, hoy me fortaleció. Porque la encrucijada de piernas en la cancha de Rafaela, en el mediocampo, disfuncionando a un equipo que venía comenzando a leer la misma partitura terminó revalidando un viejo axioma del fútbol que reza que “cuando vas a buscar el empate, perdes…”. Quique, no miraste el video, por eso el axioma te paso por encima. Quilmes te demolió en el segundo tiempo, aunque tampoco el primer tiempo estaba jugando a tu favor. No se veía venir, pero se podía intuir que si había un ganador sería el conjunto de Bianco. Lo del puntero, cosas de Becerra, Sparapani en busca del eslabón perdido; Tonelotto. Cuando heterogeneizas aquello que otrora habías conseguido, te pasa lo que le ocurrió a Quilmes ante los de Trullet y lo de San Juan en el Centenario.
La victoria lo condiciona a Bianco, para bien, pero juega condicionante para a ir a buscar de a tres en Bahía Blanca. Hay motivos para creer que la especulación deberá quedar para aquellos que no pelean. Para aquellos que solo se conforman con un pedazo de la galletita. Bianco transformó este equipo en un bastión comunista, de Martillo y Hoz. Todos para todos, todos son lo mismo. Los del fondo para arrastrar cual crupier cualquier fichita de relevancia que quiera poner en jaque a la banca. Los del medio escoltados por Guzmán y Cerro, un mix de mameluco mecánico y terciopelo. Para romper y jugar, para desarmar y neutralizar. Los dos velocistas por las bandas con el viejo Corvalán y sus casi 300 partidos con la casa de Quilmes y el prolijo Seri de andar y trajinar. Se perfila Carrasco, que no logra concretar esa seguidilla de partidos que le aseguren un puesto, pero que aterrizó en el complemento para que no lo saquen mas. King Gol y esa galletita. Le dieron una y se la devoró. Le alcanza por ahora. Tuvo una y se los embuchó. A los Nueve no se los discute porque te tiran con la estadística y te dejan con la boca abierta. Además, te roban la galletita…

martes, 1 de septiembre de 2009

Quilmes se sacó el pozo


No no, tranquilo, no hubo actos beligerantes ni tampoco tiene que ver con una remake del combate del 11 de junio de 1826 entre las provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio de Brasil, en la zona de mayor profundidad de Buenos Aires, derivación instantánea del nombre combate. Muchos años adelante, en Pilar, mucho pozo, cantidades excedentes de matas de pasto, de poco fútbol…
Pequeñas sociedades de difícil conformación es lo que padece Quilmes, de ahí que se desprende la falencia del equipo a la hora de marcar, tras casi dos meses de trabajo por razones que todos ya conocen. Ante la carencia del juego asociado, fundamental a la hora de poner dos volantes centrales y dos por los costados, la pelota parada o los tiros de media distancia (las vías del gol cervecero) se transforman en el punto medular a la hora de cosechar de a tres. Pero en la mísera ¿cancha? de Fénix, poco se le puede pedir a la conformación de SA. Zurda exquisita, de esas que acarician la bola y le ponen el GPS a fondo; la picara vence a Armani y se enrosca en la red, cueva de arañas. Perfecto debut desde el arranque de Matías Di Gregorio, el que más había insinuado por la banda, el dueño del manual del carrilero pero robándole unas hojas al manual del estratega, por que sí, el Tanito no solo leyó como jugar el encuentro por la banda sino también un par de cortados hacia el centro para generar algo de fútbol. Un atrevido en medio de matas de pasto, césped cortado a cuchilla y pozos de todas las proporciones. Ante la carencia de juego de Miguel López, en una posición que lo incomoda, que no le permite fluir en su juego, que anula sus dotes de prestidigitador, las chances de seguir jugando como titular son más difíciles que Fénix transforme en un billar su cancha. Pero no hay que caerle a López por que muestra frescura y se candidatea como el refresh de un equipo al que le falta brillo.
Más allá de la victoria y del esquema, atenti señores a la entrada de Córdoba, enlace genuino y de visión 3D a la hora de jugar y hacer jugar. Toque hacia los costados y fintas de asistencias, que no es lo mismo que dar un pase. La defensa sale de memoria como el preámbulo de la constitución y en ese juego de memoria, se entiendan y se alimentan en el sacrificio. Puntazo de Bianco a la hora de encontrar 4 lugartenientes para la causa robo. Los alfiles del medio siguen la misma postura del poker del fondo, se candidateó Di Gregorio como volante izquierdo en un sector otrora acéfalo y a seguir buscando la dupla adelante. Poco juego de Narvay a contraposición del enorme despliegue de Leopoldo Gutiérrez. Un partido de sacrificio de ABC de primer defensor, de pelear todas en busca de que le quede una. Lindo juego de pelea ya que el aporte de Sava será más que significativo. A la espera de que los once salgan como el preámbulo de la constitución, Quilmes sumó de a tres en una cancha que atenta contra las buenas costumbres del fútbol. Tano Tano Tano Tano bonito Tano eh...